Los contratos son instrumentos que otorgan certeza jurídica entre sus
contratantes y los obligan a cumplir aquello que acordaron. Sin embargo, cuando una
de ellas incumple total o parcialmente sus obligaciones, la parte afectada no está
obligada a soportar indefinidamente sus consecuencias.
Ante un incumplimiento contractual, dependiendo de las características del
contrato y de la obligación, es posible solicitar judicialmente el cumplimiento forzado
de lo pactado o la resolución del contrato (su término), pudiendo además reclamarse
la correspondiente indemnización de perjuicios, cuando se configuren los requisitos
legales.
El incumplimiento puede presentarse de diversas formas: falta de pago,
retrasos injustificados, prestación defectuosa de un servicio, incumplimiento de
obligaciones esenciales o vulneración de condiciones expresamente pactadas.
Por ello, antes de iniciar acciones judiciales, es fundamental revisar el contrato,
determinar exactamente cuál fue la obligación incumplida, reunir los antecedentes
que permitan acreditarlo y evaluar qué acción resulta jurídicamente más conveniente;
así como si existen sanciones preestablecidas en él (cláusulas de multas o cláusula
penal).
No dejes pasar un incumplimiento, ya que existen igualmente plazos asociados
para demandar los perjuicios relacionados. Si una persona o empresa no ha cumplido
aquello a lo que se obligó, existen herramientas legales para exigir responsabilidad y
proteger tus intereses.
¿Te incumplieron un contrato? Asesórate oportunamente y evalúa la
posibilidad de demandar. Actuar a tiempo puede ser determinante para proteger tus
derechos y obtener una reparación por los perjuicios ocasionados.
Mariela Ruiz
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