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El pasado 12 de abril del presente año, la comisión de Derechos Humanos de la Cámara Alta, aprobó una indicación al proyecto de ley sobre Identidad de Genero, la cual permitiría que terceras personas se opusieran a la solicitud de cambio de nombre y sexo en la partida de nacimiento. Estas terceras personas serian parientes directos del solicitante, tales como cónyuge, padres o hijos.
Tomemos en consideración que esta “oposición” por parte de terceros se da en casos de mayores de edad, es decir, una persona mayor edad haciendo uso de su derecho a la identidad de genero (derecho humano consagrado en tratados internacionales ratificados por Chile) puede ver frustrada su solicitud de cambio de nombre y sexo por la mera oposición de terceras personas.
Esta exposición al fracaso de una solicitud de cambio de nombre y sexo por la sola opinión de terceros nos parece una contradicción con el espíritu y la esencia de la ley de identidad de genero, puesto que deja la decisión final al criterio de terceras personas, quienes podrán o no tomar en consideración la oposición para rechazar la solicitud.
Por lo demás, nos parece de suma gravedad que la aprobación de esta indicación a la ley se haya dado en una jornada marcada por declaraciones de médicos con una postura patologizante respecto a las personas trans e intersex, llegando a decir que estas personas son producto de violaciones y abuso.
Resulta del todo aberrante el tenor a que ha llegado el debate en el congreso en razón de este proyecto de ley, ya que en muchas de las indicaciones pendientes aun de discutir se ha perdido el objetivo y la esencia del derecho a la identidad de genero, por lo que se espera que el proyecto salga de la comisión de Derechos Humanos (presidida por la UDI) para poder hacer las correcciones pertinentes y volver a encaminar el proyecto a como fue concebido en un comienzo.
Aun queda mucho camino para lograr la aprobación de este proyecto, el cual además encuentra obstáculos en cada paso por los sectores mas conservadores del Congreso.